lunes, 7 de abril de 2014

Tú, otra vez tú

Tu pelo siempre olía a tabaco.
Tus labios de nicotina volvieron a mi vida.
La música está demasiado alta.
¿Me estás escuchando?
Me dijeron que habías asfaltado de nuevo tu corazón.
Tal vez ya no podamos tocarnos.
Espero volver a sentir tu presencia.
Tu recuerdo arde haciendo daño.
Convirtiendo todo en cenizas.
Te echo de menos, como siempre.
Mi enfermedad se ha aliado contigo y me estáis matando.
Mis piernas llenas de heridas que nunca curan.
El sudor frío y los espasmos se apoderan de mi cuerpo.
La camisa de fuerza aún no, por favor.
Aún quiero seguir escribiendo el dolor que me provoca tu recuerdo.

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