miércoles, 23 de abril de 2014

Nada que decir

No me quedan fuerzas ni sangre para seguir escribiéndote maldito miserable.
Ni el relámpago más fuerte te advirtió de mi caída.
Me escapo entre las nubes de aquella tormenta.
Me has perdido.
Te lo escribí en miles de estelas centrifugadas.
Ya sé que tú me has olvidado.
Pero yo no puedo disimular la tristeza que siento.
El futuro no existe en tus brazos ni en mis costillas.
Necesito inspiración que se ha ido con aquel tren que me llevó hasta tu pelo.
Estoy cansando de recordar el pasado y fingir que no tengo miedo del futuro.
Me arrancaste literalmente el corazón del pecho y lo pisaste.
Me dejaste una armadura que ya no te protege nada más que mi tristeza.
La piel se cae a trozos y se pierde con mi cerebro.
¿No crees que eres muy cruel?
Solo tengo alas en mis sueños y tú solo eres una distracción dolorosa arañándome el alma.
No te preocupes por mí, cobarde.
Solo fui un necio entregándole todo lo que sabía dar a alguien que no lo merecía.
Hubiese escondido un último pedazo dentro de mí.

1 comentario:

  1. Muy bueno...sigue escribiendo ñ.ñ Saludos desde Costa Rica ^^

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